jueves, 23 de febrero de 2017

La educación permanente y sus repercusiones en la educación superior contemporánea.

Los programas de educación permanente en las universidades son cada vez más una realidad, sobre todo en los países industrializados. Todo hace suponer, por las razones a las cuales deben su existencia, que se generalizaran incluso en los países en desarrollo, por lo mismo que representan una respuesta a necesidades sociales evidentes. Las instituciones de educación superior no podrán eludir su participación en esta nueva ‘dimensión de la educación contemporánea.

Incluso, se argumenta que la educación permanente juega, al nivel superior, el rol de “instrumento igualitario”, en el sentido de que permite ofrecer una “segunda oportunidad” a las personas que por razones económicas, o por cualquier otro motivo, no pudieron tener acceso, en la edad normal, a la educación superior. Esto, como lo señalara Malcolm S. Adiseshiah en el discurso antes citado “exigirá la remoción de las actuales barreras educativas para la transición normal de una experiencia de aprendizaje a otra. No puede haber en lo sucesivo desertores en el sistema, como tampoco puede haberlos en la vida. Una segunda o tercera oportunidad de asistir a la escuela será normal y no será llamada erróneamente repetición.” 

La sociedad contemporánea, cada vez más compleja, requiere que con el universitario se conjugue una alta especialización y capacidad técnica con una amplia formación general que le permita encarar, con mayores posibilidades de éxito, el cambiante mundo que le rodea.

Por otra parte, en la educación superior contemporánea el trabajo interdisciplinario se impone cada día más, tanto con las tareas docentes como en las de investigación. Una formación general facilita la labor interdisciplinaria. Ante el crecimiento espectacular de las ciencias en los últimos años, el educador brasileño Anisio Teixeira se pregunta: “i,Cómo lograr que el especialista, actuando tantas veces en un campo que no conoce, no se convierta con fuerza de desquicio sino de integración’. ” A lo cual el propio Teixcira responde: “Este problema. a mi modo de ver, es el gran problema de los próximos años: cómo especializar el conocimiento y dar simultáneamente al especialista una noción de los campos aliados que su saber va a modificar.



La educación superior contemporánea. Al asumir la realidad del vertiginoso desarrollo de las ciencias y la tecnología. Deberá enfatizar sobre la formación básica y general, así como también con los procesos de aprendizaje, de suerte que el futuro graduado o egresado esta dotado de los recursos intelectuales como para seguir educándose por sí mismo.


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