Los programas de educación permanente en las
universidades son cada vez más una realidad, sobre todo en los países
industrializados. Todo hace suponer, por las razones a las cuales deben su
existencia, que se generalizaran incluso en los países en desarrollo, por lo
mismo que representan una respuesta a necesidades sociales evidentes. Las
instituciones de educación superior no podrán eludir su participación en esta
nueva ‘dimensión de la educación contemporánea.
Incluso, se argumenta que la educación permanente juega,
al nivel superior, el rol de “instrumento igualitario”, en el sentido de que
permite ofrecer una “segunda oportunidad” a las personas que por razones
económicas, o por cualquier otro motivo, no pudieron tener acceso, en la edad
normal, a la educación superior. Esto, como lo señalara Malcolm S. Adiseshiah en
el discurso antes citado “exigirá la remoción de las actuales barreras
educativas para la transición normal de una experiencia de aprendizaje a otra.
No puede haber en lo sucesivo desertores en el sistema, como tampoco puede
haberlos en la vida. Una segunda o tercera oportunidad de asistir a la escuela
será normal y no será llamada erróneamente repetición.”
La sociedad contemporánea, cada vez más compleja,
requiere que con el universitario se conjugue una alta especialización y
capacidad técnica con una amplia formación general que le permita encarar, con
mayores posibilidades de éxito, el cambiante mundo que le rodea.
Por otra parte, en la educación superior contemporánea el
trabajo interdisciplinario se impone cada día más, tanto con las tareas
docentes como en las de investigación. Una formación general facilita la labor
interdisciplinaria. Ante el crecimiento espectacular de las ciencias en los
últimos años, el educador brasileño Anisio Teixeira se pregunta: “i,Cómo lograr
que el especialista, actuando tantas veces en un campo que no conoce, no se
convierta con fuerza de desquicio sino de integración’. ” A lo cual el propio
Teixcira responde: “Este problema. a mi modo de ver, es el gran problema de los
próximos años: cómo especializar el conocimiento y dar simultáneamente al
especialista una noción de los campos aliados que su saber va a modificar.
La educación superior contemporánea. Al asumir la
realidad del vertiginoso desarrollo de las ciencias y la tecnología. Deberá
enfatizar sobre la formación básica y general, así como también con los
procesos de aprendizaje, de suerte que el futuro graduado o egresado esta
dotado de los recursos intelectuales como para seguir educándose por sí mismo.



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